Feb 21, 2021

Pozo Alcón: La historia y sus gentes, XIII, por José Manuel Leal

Pozo Alcón: La historia y sus gentes, XIII, por José Manuel Leal

LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA (y III).

LA MISERIA DE LOS PUEBLOS

Después del “Combate de Pozo Alcón”, una guarnición francesa de la División Godinot quedó acantonada aquí. Sabemos que el 12 de octubre de 1811, los españoles al mando de Francisco Marzo y Sánchez ataca a los franceses y que éstos vuelven a hacerse con el control del pueblo el 8 de noviembre, y así, en continuas alternancias, la suerte de Pozo Alcón irá íntimamente unida a la de Baza hasta septiembre de 1812, en que las tropas francesas abandonan definitivamente esta tierra. Por otra parte, las disensiones producidas en el Tercer Ejército (Ejército del Centro) por todas las acciones militares en Pozo Alcón y Zújar -donde más de 1500 hombres fueron heridos, muertos o desaparecidos – causaron la separación del mando de varios jefes, entre ellos el general Freire y el brigadier Ambrosio de la Cuadra. De esta forma, y a partir de ahora, O’Donnell pasó a ostentar la jefatura, aunque también se le recriminó su osadía al enfrentarse a Godinot en el río Guardal con tan pocas fuerzas.

Los efectos más devastadores de la Guerra de la Independencia en Andalucía se produjeron en el noroeste de la provincia de Granada y el en sureste de la de Jaén, es decir, en nuestro territorio. Durante toda la ocupación francesa de Andalucía, la frontera entre la España napoleónica y la no ocupada (al menos de manera continua) del reino de Murcia estuvo en esta línea, siendo las comarcas de Cazorla, Guadix, Baza, Huéscar y los Vélez donde las acciones bélicas fueron decisivas en la lucha contra la invasión.

Así, Pozo Alcón es mucho más pobre en 1812 que lo que era en 1810. En sólo dos años, tanto los enemigos franceses como los propios “patriotas” españoles han contribuido a la destrucción y pobreza generalizada: la producción agrícola ha sido destrozada y la ganadera, prácticamente consumida y agotada. Sólo la Sierra sigue ofreciendo su riqueza y refugio, y la arriería que, aunque desde siempre se había practicado, va a ser a partir de 1812 el oficio mayoritario de los poceños. También va a empezar ahora la búsqueda obsesiva de minerales –como veremos en su momento- que se convierte en una actividad en la que la clase más acomodada invertirá muchos recursos. Muchos paisanos, no guerrilleros, y mujeres jóvenes habían huido a la Sierra buscando refugio y la protección de la guerrilla. Las zonas más ricas como los “Huertos del Sitio del Ángel” (en ambos lados de la Cuesta de Amalia), donde se cultivaban las hortalizas, o la “Huerta del Prior” y “Huertos”, donde también abundaban las viñas, habían sido arrasadas, y sus tapias habían servido como trincheras y parapetos en los distintos asaltos; los cereales del “Rubial” y sus tierras, totalmente esquilmadas. En cuanto a la ganadería, los potros y caballos que se criaban en la “Dehesa del Rincón”, habían sido decomisados tanto por la guerrilla como por los franceses.

La guerra continuaba aproximándose a su fin. El 17 de abril de 1812, Freire ataca Baza, pero el 19 los franceses vuelven a tomar la ciudad y Freire se retira por Pozo Alcón. Desde aquí informa a O’Donnell de que, ante la superioridad del ataque enemigo, ha tenido que abandonar la ciudad. La artillería y la caballería se han retirado por Cúllar, mientras que él, con la infantería, está en Pozo Alcón, donde se le une el cuerpo de caballería volante del brigadier Michelena.

Freire informa de su retirada a Pozo Alcón

Pero los datos más interesantes de toda esta correspondencia militar no son tanto los detalles de guerra como la miserable situación de los pueblos, la ruina general después de tanta destrucción. Escribe O’Donnell dando traslado a los informes de Freire: “En ambos papeles habla de la miseria de los Pueblos y en el último incluye un oficio en que hace ver que la falta de subsistencias es general en todos los Pueblos y que en ninguno ha podido recoger una sola ración de ninguna especie para la caballería, concluyendo con suplicar se le remitan víveres, sin los que nada puede ejecutar”.

Freire informa de pases a la guerrilla y se queja de falta de suministros

Como vemos, atrás quedaron aquellos tiempos en que desde Úbeda se mandaban borregos a la guerrilla y cereales al ejército. Llama especialmente la atención en estas comunicaciones, por lo nimio del dato, el que se consigne en ellos que, en Pozo Alcón, “el cadete Don Francisco Carmona solicitó pasar voluntariamente a las Guerrillas”. Sin duda, en ellas había más libertad y muchas menos penurias que en el ejército regular, donde las deserciones eran continuas. Y ya que hablamos de la guerrilla, habría que aclarar que, desde el principio, sería muy difícil distinguir entre leales y patriotas guerrilleros y meros bandoleros que se dedicaban al robo y a la extorsión al abrigo del conflicto. Así, en 1812, una partida de guerrilleros de Pozo Alcón habían retirado todo el trigo del pósito de Hernán Valle, según ellos para que no lo hicieran los franceses en su retirada. Más aún, el 10 de junio de 1813, cuando los franceses ya habían abandonado Andalucía, fueron ejecutados en Jaén Rafael Padilla, Antonio Toral, Francisco Martínez y Francisco del Río, mientras que otros habían sido condenados a presidio en África, acusados todos ellos de formar parte de una banda criminal que actuaba por Quesada, Pozo Alcón, Cazorla, Hinojares y Belerda.  

Por fin, y definitivamente, los franceses abandonan Pozo Alcón el 23 de septiembre de 1812. En el boletín del Redactor General, podemos leer que “la División francesa que llegó a Pozo Alcón, procedente de Jaén, se hallaba el 25 en Huéscar con dirección a Valencia”. Esta fue la última División francesa que pisó esta tierra.

Y ya para terminar, el Diario de Sesiones de las Cortes constataba, en diciembre de 1812, la jura de la Constitución –aprobada el 19 de marzo- por parte del Ayuntamiento Constitucional de Pozo Alcón. En ese año, o al siguiente, el alcalde era Pablo García San Clemente; los regidores, Pedro Antonio Moreno, Francisco Jiménez, Gaspar de Alcalá y Juan José Salazar; el procurador síndico era Juan José García Monge; y el escribano, Francisco Simón Segura Moreno, el padre del joven Timoteo Segura Rodríguez que continuaba estudiando medicina en Cádiz. Finalizaba de este modo aquel episodio de la Historia que destruyó la incipiente industria española y arrasó la agricultura y ganadería de todo el país, además de la profunda brecha que se produjo entre los mismos españoles. Pero otra guerra todavía más civil, si acaso menos cruenta y destructora, ya se estaba larvando: el enfrentamiento entre los liberales y los absolutistas y posteriores guerras carlistas en las que Pozo Alcón volverá a tener un protagonismo histórico.

José Manuel Leal

  1. Paco Gámez dice:

    Interessant,gracias

  2. JOSÉ FRANCISCO AMADOR dice:

    Interesantes y enriquecedores artículos históricos,»conocer tu historia hace que no repitas errores del pasado» o eso se presupone… Felicitar y agradecer al autor y a Luis por publicarlos, deseando el próximo!

  3. Ana Rodríguez Iruela dice:

    Muy interesantes todos los capítulos de la guerra de la independencia,no tenía idea de cuánto sufrieron, y el protagonismo de las gentes de Pozo Alcòn en esa època
    Gracias por tu investigación y contarnoslo

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